Tres alternativas para no tener que recortar la duración de las carteras

Tres formas de abordar y gestionar la duración de tus carteras.
  • 20 Julio 2017

Los tipos de interés probablemente permanezcan en niveles bajos durante un futuro próximo, así que los inversores siguen enfrentándose al dilema de cómo conseguir un buen nivel de rentas sin dejar de gestionar cuidadosamente la exposición al riesgo. Con esta idea en mente, muchos inversores en renta fija están elevando el riesgo de crédito a cambio de más rendimientos, al tiempo que reducen la duración en busca de seguridad. Sin embargo, también demandan una combinación óptima de rendimiento y seguridad. A menudo piensan que la mejor opción es sobreponderar el riesgo de crédito, que genera unos niveles de rentas interesantes, y al mismo tiempo reducir la duración para rebajar la sensibilidad a los cambios en los tipos de la deuda pública.

Para Charles McKenzie, director global de renta fija de Fidelity, eso no es necesariamente lo correcto siempre. “Reducir la duración en las carteras tiene dos consecuencias muy importantes. La primera de ellas es que si la duración se reduce considerablemente, mediante coberturas o apostando por bonos con vencimientos más cortos, se renuncia a una gran cantidad de renta, ya que los bonos con vencimientos más largos tienen un rendimiento mayor que las alternativas a corto plazo. La segunda es que una menor duración se traduce en una correlación mayor y cada vez más positiva entre los componentes de renta fija y de renta variable de la cartera de un inversor. Y generalmente se invierte en bonos para diversificar adecuadamente una cartera frente a las bolsas; así que se puede perder el efecto diversificador si se reduce demasiado la duración”, explica. En lugar de eso, el experto plantea tres formas de abordar y gestionar la duración.

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